BULGARIA, EUROPA, UNESCO
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Monasterio de Rila, la joya de Bulgaria

Hay lugares que son únicos en el mundo.
El solo hecho de ser extraordinarios les da ese definitivo “toque” que difícilmente encuentres otro sitio igual en el mundo. En Bulgaria ese tipo de lugar existe, es el Monasterio de Rila, patrimonio de la Humanidad de la Unesco (1.983).

Situación y orígenes

Ubicado en medio de las montañas en el Parque natural de Rila (a 120 kms de Sofía) fue fundado en el s. X por un eremita y santo, San Juan de Rila.

Rila significa “la montaña del agua” y es la montaña más grande de península balcánica, con casi 3000 metros altura. El monasterio está considerado el mayor retiro religioso ortodoxo que hay en la península balcánica.

Su fundador, San Juan de Rila

El monje Iván Rilski (San Juan de Rila) nació en la zona y eligió un sitio tranquilo (cercano al monasterio) para llevar su vida religiosa, austera y alejada del mundo. En vida se le atribuyen muchos milagros, motivo por el que fue canonizado por la Iglesia Ortodoxa, y hoy en día, está considerado uno de los santos más queridos e importantes en todo el país.

Arquitectura

El Monasterio de Rila es un recinto cerrado con un patio interior donde está la iglesia principal, la de la Natividad y una torre de origen medieval en el centro. La iglesia está coronada con 5 preciosas cúpulas de “estilo bizantino”. Cuando entras por primera vez al recinto… quedas completamente impactado e impresionado por su belleza.

Los arquitectos que lo diseñaron siguieron los cánones del Renacimiento búlgaro, completado magistralmente por artistas que pintaron sus frescos exteriores y las paredes del atrio en el interior de la iglesia.

Dentro de la Iglesia destacan un iconostasio de madera tallada (esa división en forma de biombo que no se puede traspasar) y los frescos murales pintados por los maestros de la época. Para quedarse un buen rato contemplando estas magníficas joyas.

Como curiosidad se guarda como una reliquia el “corazón” de Rey Simón, quién protegió a los judíos de Bulgaria de los nazis.

La estructura que rodea y conforma el recinto lo forman los pabellones donde están las celdas de los monjes, con una capacidad de hasta 300 aunque actualmente viven solo unos pocos (8 en total). Es por ello que se utiliza parte del monasterio como alojamiento a los visitantes o peregrinos.

En el centro del patio, se alza la torre de Hrelyo el edificio más antiguo del lugar. Fue la fortaleza del monasterio, y vivienda de los monjes en épocas de guerra.

El monasterio ha sufrido varios daños a lo largo de los años y fue reconstruido en el s. XV. El hecho de estar en un lugar aislado y convertirse en un espacio para el desarrollo de las artes, letras y del conocimiento, como sucedió en otros sitios del país, consiguió sobrevivir como uno de los centros culturales más significativos del país durante la dominación otomana.

Sus frescos murales

Si hay algo por lo que destaca este lugar es por su impresionante arte. Sus frescos pintados de vivos colores y con innumerables pasajes e historias, no te dejan indiferente.

En total hay representados hasta 1200 escenas de la Biblia. Santos, demonios, personajes conocidos, … conviven y perduran de manera “armoniosa” en todos éstos frescos.

Sus rincones más bonitos

Sin dudas, lo mejor que se puede hacer una vez llegar a este sitio es descubrir todos sus rincones y dejarte llevar por sus detalles, sus peculiaridades, etc … hasta lo que parece más ínfimo e irrelevante.

Curiosidades del lugar

Árbol tallado a mano 10 años

Puedes visitar el Museo Eclesiástico e Histórico y contemplar su pieza más valiosa. Es una cruz de madera ( de “boj” que es muy dura y resistente) con una impresionante talla realizada en miniatura por el Padre Rafael.
El artista tomó 10 años en completar esta obra maestra y dicen que quedó ciego por el duro trabajo. Con un nivel de detalle que impresiona, se cuentan 36 escenas bíblicas en total, 18 a cada lado de la cruz, y se representan más de 600 personajes.

Cueva donde vivió el santo

A 4 km del monasterio, hay un sendero que llega a la cueva que sirvió de refugio al santo durante años. Al lado se encuentra la iglesia de la Asunción de San Juan de Rila.

Un “sonido” para ahuyentar a los pájaros

Una autentica curiosidad es que cada cierto tiempo se oye un “sonido” bastante fuerte e incómodo de unos pájaros chillando. Es una grabación que suena en el recinto cada cierto tiempo, y es precisamente para ahuyentar a pájaros indeseados, como por ejemplo, las palomas.

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