CASTILLA LEON, ESPAÑA, EUROPA, HISTORIAS VIAJERAS
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Experiencia con las ViPaVi (Vivir para Viajar)

No todos los días te llega una invitación para pasar un fin de semana en casa de unas bloggers de viajes. No porque seamos unos descreídos de la vida o pensemos que en el mundo no existen este tipo de personas, así de abiertas, generosas, hospitalarias.

Así son nuestras amigas bloggers que proceden de Burgos (suponemos que serán de las pocas “viajeras todo terreno” en la región y muy seguros que serán unas “celebridades” en su pueblo). Se denominan “Vivir para Viajar” ó  quizás “Viajar para Vivir” (de ahí lo de las siglas de Vipavi).

Nos cursaron una invitación informal a su casa -todo un fin de semana- “a quienes quisiéramos”  y no nos pusieron absolutamente “ningún pero”. De manera regular ellas practican la solidaridad en sus vidas, ofrecen su casa como opción de alojamiento (“coashsurfing”) que es muy popular entre viajeros y en general, les gusta el poder compartir con los demás.

Días antes de la quedada, casi en broma, bautizamos su casa como la Mansión Vipavi. Decir que la realidad no tiene nada que ver con la ficción. La casa que tienen es una maravilla, muy bien cuidada, con alojamiento de sobra (en mi florida imaginación pensé que dormíamos “tipo camping” o “todos en el suelo”) y con todas las comodidades posibles: espaciosa, confortable. Justo “y tal como no nos la habíamos imaginado.

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El patio de atrás con su piscina

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Pequeños detalles…

Que decir de las anfitrionas, de auténtico lujo; encantadoras, atentas, divertidas. Que conste que nos le estoy haciendo “la pelota”. Hago honor a la verdad.

Llegamos primero una avanzadilla del grupo (mi marido y yo) y estuvimos un tiempo bastante tranquilos, bañándonos en una piscina portátil que tiene en el patio de la casa y allí ocurrió… el primer suceso. Intentamos hacer “un selfie con un palo de selfie dentro de la piscina”. ¡Toma ya! El móvil salió resbalando hacia las profundidades marinas de la piscina portátil. ¡¡¡ Ohhh horror !!!

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Momentos antes del “incidente”

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¿Quién tiene más dientes?

Una de las chicas Vipavi (la dueña del móvil) salió corriendo de la piscina en busca del mejor remedio casero a mano para cualquier “móvil ahogado o a punto de fallecer”, como se diría, el remedio de las abuelas, el arroz.

El resto de las protagonistas de este inquietante incidente, o sea la otra Vipavi y yo, en medio de la confusión del momento y a falta de una reacción más precisa -o eficaz-, a cada una le dio por hacer cosas distintas. La Vipavi tanteaba con el pie el móvil “en el fondo” y al mismo momento yo me zambullía para rescatar lo que quedaba del móvil.

No hay imágenes gráficas de todas las “maniobras de reanimación y rescate” y de esos momentos de auténtico pánico, solo diremos que el móvil lo perdimos definitivamente y queda este post-recuerdo como un sentido réquiem por el móvil.

Este momento desolador “fue sacudido” con la llegada de los que faltaban.  La terremoto argentina Alejandra (blog Viajar cueste lo que cueste) y sus dos amigos, el Rulas (todo un personaje, graduado de auténtico “Cabin Crew” -personal de tripulación-) y Adriano (nuestro walker o caminante oficial del grupo). Se acabo la tranquilidad en la plácida urbanización, en algún lugar cercano a Burgos.

Empezó la secuencia de fotos, poses, baños, chapoteo en la piscina,… y de igual manera se sucedieron los retuits, tuits, publicaciones en el muro facebookero por culpa de nuestra terremoto oficial del evento (no olvidar que somos bloggers de viajes y nos gustan las RRSS, redes sociales).

Un rato más tarde, más relajados comenzamos a prepararnos de cara a la barbacoa nocturna. Como “buena cubana” me tocaba una importante misión. Dejar el pabellón muy alto de la patria y preparar unos ricos mojitos, ya de por sí una misión de alto riesgo.

Cerca de las 9 pm se empezó a preparar la barbacoa y el resto a hacer la mesa. Nos tocaron unas ricas costillas, morcillas de Burgos (¡que lujazo!), ensaladas, etc y así degustamos entre risas, mojitos, buena comida y muy buen rollo una muy agradable velada nocturna. La comida apenas la veíamos o divisamos -solo tocábamos y a la boca- porque si encendíamos las luces venían todos los mosquitos de Burgos a nuestro encuentro.

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Deliciosa comida en la noche burgalesa

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Mojitos… uhmmm !!!

Cada uno de nosotros había traído un objeto de su casa que no usaba o no sabía donde que hacer con éste. Por iniciativa Vipaviana (son expertas en fiestas y celebraciones varias) cada uno lo trajimos envuelto como si fuera un amigo invisible. Se llamaba El juego del pongo.

Estuvo interesante el juego porque sobre la mesa se pusieron lo mismo una bruja de cerámica, un querubín plateado, una vela escalonada, un arco venezolano con sus flechas, etc … objetos tan disimiles, de poco uso y donde cada uno aceptó el que le tocó al azar sin poner ningun problema. Se podía cambiar pero hubo pocos cambios. Creo que se llamaba así porque cuantas cosas tenemos en casa que decimos: ¿Y donde lo pongo?

Termino la noche entre risas, agradable ambiente, proyección de maravillosas fotos y muy exóticas de los destinos y viajes realizado por las Vipavis girls (son unas viajeras increíbles) y ya pasadas las 2am, después de un dia intenso y agotador nos fuimos a nuestros aposentos… recordar, la casa era como un hotel de 5 estrellas.

Al otro día a las 10 am (¡menos mal!) -domingo por más señas- fuimos despertados vilmente por la argentina revolucionaria con su ya mítica frase de este viaje y experiencia: !!! Arriba Chipirones !!!

Nuestro plan de domingo de ir a Burgos a sus animadas fiestas desde la mañana pero azotaba la “primera ola de calor” sobre la península (que todavía la estamos sufriendo) así que como se suele decir, a grandes males, grandes soluciones. Nos fuimos de cabeza a la piscina y de paso nos hicimos un extenso photocall

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Con Adriano, el walker

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Ana, una de las Vipavis

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Ale, Rulas y Arantxa, la otra Vipavi

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Copazos… de gyn tonic … chin chin

Después de comer los restos del día anterior, hacer “de famosos” y mojarnos un poco en la piscina, nos fuimos por fin ya en la tarde a visitar la ciudad de Burgos. O quizás la podríamos denominar como visitar  Burgos en llamas. Habían unos 39 grados en la sombra y apenas se podía caminar por la ciudad.

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Un selfie dentro de otro…

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Selfinator…

Esa fue nuestra muy calurosa despedida, esa sensación que tienes cuando no quieres irte de un sitio, estas a gusto, eres tu mismo y ves que a todos en el grupo les pasa lo mismo. Solo me queda decir después de este fin de semana:

¡Gracias Vipavis por vuestra hospitalidad!

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Todo el grupo + …

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… la que faltaba

© TU HOBBIE TU VIAJE
Un cóctel de hobbies y viajes

4 Comments

  1. El relato te quedo de perlas 🙂 decirte que suscribo todas tus palabras , el amor incondicional de la fraternidad bloggera quedá demostrado con esta acción de alojarnos en su casa, que te abran la puerta de un hogar es el acto más sagrado que se puede pensar asi que GRACIAS Y GRACIAS
    proximamente actualizacion del blog viajar cueste lo que cueste enlazando tu excelente entrada

    • Ale es cierto que las chicas hicieron un acto de fe y amor al alojarnos sin casi conocernos. Que mayor humanidad que confiar en el ser humano, con gente como ellas y los que nos reunimos vale la pena vivir… In beso 😘 a todos

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